En estos momentos, la cooperación internacional en materia de salud es una de las principales prioridades dentro de las líneas de cooperación de los países desarrollados. Por esto, existen acuerdos bilaterales entre los gobiernos, con el fin de fortalecer los sistemas de salud.
Fuente: Sociedad Española de Electromedicina (18/06/2008)
La falta de profesionales en los países más pobres de nuestro
planeta que se puedan encargar de las tecnologías sanitarias, incluso
las más básicas, es uno de los factores que hacen que se
incremente la brecha tecnológica.
Según ha comentado Francisca Sauquillo, presidenta de Movimiento
por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPDL), "esta brecha no se produce
sólo porque no se disponga de equipos avanzados en materia sanitaria,
sino también por la falta, y en algunos casos, la ausencia de profesionales
en términos de número, preparación y de actualización
y acceso a nuevas metodologías, formación o prácticas".
La construcción y rehabilitación de espacios y edificios
destinados a la atención de la salud, fundamentalmente en zonas
rurales son las necesidades en cuanto a tecnologías básicas
más importantes en las zonas geográficas menos favorecidas.
"Estamos trabajando en que al menos se disponga de equipos de diagnóstico
básicos como rayos X, incubadoras, neveras y equipos refrigerantes,
camillas, mesas de parto e instrumental básico", apunta Francisca
Sauquillo.
Estas acciones de cooperación internacional son una vía
para dar apoyo y colaboración a las zonas geográficas y
poblaciones más vulnerables con aquellos actores principales y
potenciales del desarrollo.
"La transferencia tecnológica en materia de salud tiene más
posibilidades de desarrollarse en los países de nivel medio con
sistemas sanitarios lo suficientemente estructurados como para poder afrontar
el proceso de desarrollo tecnológico", subraya la presidenta
de Movimiento por la Paz. "En los países de desarrollo bajo
y muy bajo, sus sistemas sanitarios tienen tal nivel de precariedad que
la transferencia tecnológica se hace ineficaz".
Según la Premio Nóbel de la Paz, Rigoberta Menchú,
"la tecnología y la ciencia son una gran visión de
solución para la crisis que afecta a las zonas más pobres.
La calidad de la medicina que llega a las zonas más desfavorecidas
a veces no es todo lo buena que desearíamos, por lo que la tecnología
sanitaria puede ser una solución para paliar estas carencias".
Telemedicina, ¿posible solución?
Aunque en el momento actual todavía no se puede hacer una información
contundente al respecto, "lógicamente la telemedicina podría
suponer avances importantes para paliar algunas de las deficiencias de
los sistemas de salud de los países menos desarrollados, pero lógicamente
dependerá del contexto en el que se puedan desarrollar, si es un
ámbito urbano o rural o un país de desarrollo medio o bajo",
indica Francisca Sauquillo. "De todas formas, la precariedad, que
en muchos casos es la protagonista de estos sistemas de salud, hace que
la puesta en marcha de tecnologías como la telemedicina no puedan
ser pertinentes por su coste y por su mantenimiento".
En estos momentos, la cooperación internacional en materia de salud
es una de las principales prioridades dentro de las líneas de cooperación
de los países desarrollados. Por esto, existen acuerdos bilaterales
entre los gobiernos, con el fin de fortalecer los sistemas de salud. "Sin
embargo, en algunas ocasiones los aspectos relacionados con las tecnologías
sanitarias deben quedar relegadas a un segundo nivel, no por su importancia,
pero sí por la dificultad para su implementación y por la
necesidad de cubrir carencias más básicas".
Sin duda alguna, la implantación en un futuro de tecnologías
sanitarias en las zonas geográficas más pobres depende de
las inversiones que en este campo se realicen desde los países
desarrollados, aunque "un primer paso debe ser establecer infraestructuras
sanitarias consistentes para que se pueda sacar el mayor partido al equipamiento
y a la tecnología propiamente dicha".